Un crucero de dos horas por el fiordo de Milford realmente depende de la suerte.
Antes de partir, me sentía un poco inquieto, porque este lugar es famoso por sus lluvias. Llueve más de doscientos días al año, por lo que no es algo que se dé por sentado tener un clima soleado. Cuando el barco se alejó lentamente del muelle y vi el sol atravesando las nubes, el cielo azul y las montañas apareciendo al mismo tiempo, realmente no pude evitar decir en silencio: gracias a Dios por bendecirme.
Todo el viaje dura aproximadamente dos horas, pero cada minuto es como ver un documental de naturaleza en vivo. El agua de mar, donde se entrelazan el azul profundo y el verde esmeralda, brilla al sol. Los escarpados acantilados a ambos lados se adentran directamente en el mar y las cadenas montañosas se extienden hasta la distancia. Cuando el barco se acerca lentamente a la cascada, la niebla de agua se dispersa a la luz del sol, como si rociara una delicada luz. Ese shock no es solo espectacular, sino también una pequeñez y un asombro al estar rodeado de naturaleza.
Los picos más clásicos se ven particularmente tridimensionales con el cielo azul como telón de fondo, y las nubes fluyen a través de las laderas de las montañas. La vista es tan hermosa que es casi irreal. La bandera neozelandesa en la popa del barco ondea con el viento, y las olas que se elevan desde el mar contrastan con el paisaje montañoso en la distancia. Ese momento realmente te hará calmarte y sentir el poder de esta tierra.
Mucha gente dice que las cataratas del fiordo de Milford son más numerosas y espectaculares en los días de lluvia; pero poder ver una vista tan clara y líneas de montaña claras con buen tiempo es igualmente raro. Este viaje me hizo darme cuenta profundamente de que: venir al fiordo de Milford realmente necesita un poco de suerte. Y cuando aparece el buen tiempo, esa emoción se amplifica infinitamente.
El viaje de dos horas terminó rápidamente, pero ese cielo azul, esa cascada, ese pico permanecerán en la memoria durante mucho tiempo. Gracias al clima por darnos una ventana perfecta, haciendo de este viaje al fiordo la escena más pura e impactante de todo el viaje.