Este fue un itinerario de un día muy completo e inolvidable. Aunque el viaje comenzó con una llovizna y luego nevó en el camino, quizás fue este cambio de clima lo que añadió un toque de romance y sorpresa a todo el trayecto. Afortunadamente, cuando llegamos a cada atracción, el clima se despejó y el paisaje se volvió aún más encantador.
El desempeño del guía turístico Sakuragi fue impresionante; no solo alternaba de forma natural y fluida entre el chino y el inglés, sino que sus explicaciones eran muy profesionales y atentas. Desde el paisaje a lo largo del camino hasta las ciudades lacustres de Japón, lo narró todo con detalle, haciendo que el viaje no fuera solo turismo, sino una rica experiencia cultural.
La experiencia del tren pequeño fue bastante especial y distintiva. El único inconveniente fue que las nubes eran densas ese día, impidiendo ver la vista completa del Monte Fuji, pero la silueta de la montaña que se asomaba entre las nubes añadió un toque de poesía brumosa.
Al visitar el Santuario Arakura Sengen, el famoso lugar para fotos de influencers, la Pagoda Chureito, seguía siendo muy esperada. Sin embargo, para llegar al mirador, hay que subir más de cuatrocientas escaleras, lo que requiere algo de esfuerzo físico, pero al llegar a la cima y contemplar el paisaje, todo el esfuerzo valió la pena. La experiencia del teleférico también fue memorable; a medida que ascendía lentamente, el paisaje se desplegaba capa por capa, abriendo también el ánimo.
En general, este es un itinerario de un día muy bien planificado y rico en contenido, que vale la pena experimentar y recordar. Sin embargo, dado que la mayoría de las atracciones requieren caminar una cierta distancia después de bajarse del vehículo, e incluso subir escaleras, los viajeros mayores o con movilidad reducida quizás deban evaluar su condición física antes de hacer los arreglos.