La comida era abundante, pedimos tres menús para adultos y tres adultos más un niño de 3 años comieron hasta quedar satisfechos. Estaba delicioso y nos sentimos muy contentos. El restaurante nos asignó una sala privada, el servicio fue excelente, aunque había una tubería sobresaliendo en el suelo de la mesa, por lo que había que tener cuidado al pasar para no tropezar. Ese día, mi hija olvidó algo y al día siguiente llamamos al restaurante y lo recuperamos. Fue una alegría recuperarlo, un punto a favor.