Aunque la noche anterior al tour llovió y por la mañana el cielo estaba lleno de nubes oscuras y hacía tanto frío que se veía el aliento, gracias a la guía Jeon Ara, autoproclamada "hada del clima", pudimos ver el Monte Fuji de camino de regreso a Tokio. Fue un final de viaje aún más agradable, ya que fue un paisaje magnífico que encontramos después de una larga espera 🗻. Me gustó que la guía Jeon Ara ajustara el orden de las actividades según el clima y las condiciones del lugar, en lugar de seguir el plan original. También le agradezco sus recomendaciones de deliciosos aperitivos en cada lugar y sus precisas indicaciones y explicaciones 💗. Me di cuenta de que ver el Monte Fuji es más difícil de lo que parece y requiere mucha suerte (😅). La temperatura en la zona es unos 5 grados más baja que en el centro de Tokio, así que creo que sería ideal viajar en abril, ya que los cerezos estarán en plena floración hasta finales de mes y el clima será más cálido 🌸.