Esta vez organicé una excursión de un día al Santuario Toshogu de Nikko, y la experiencia en general es realmente digna de compartir ✨
Se tarda aproximadamente 2 horas en llegar desde Tokio, y el paisaje cambia de urbano a montañoso, lo cual es muy relajante. El Santuario Toshogu en sí es más grandioso de lo que imaginaba, especialmente los detalles de las tallas del "Gato Durmiente" y los "Tres Monos" son exquisitos, y uno puede sentir completamente el impacto de la historia y la artesanía.
El recinto es bastante extenso, por lo que recomiendo usar zapatos cómodos. Recorrerlo tranquilamente lleva unas 2-3 horas. Los bosques de cedros a lo largo del camino son impresionantes, el aire es muy fresco y el ambiente general tiene una sensación solemne y serena.
Sin embargo, los fines de semana hay bastante gente, por lo que hay que esperar un poco para tomar fotos. Sugiero llegar temprano para evitar las multitudes y disfrutar más cómodamente.
En general, el Santuario Toshogu de Nikko no es solo una atracción turística, sino más bien una experiencia inmersiva cultural e histórica. Lo recomiendo encarecidamente a quienes visitan Japón por primera vez o a quienes les gustan los edificios históricos para que lo incluyan en su itinerario 👍