Tuvimos una experiencia encantadora en un crucero de una noche de principio a fin. El barco en sí era pequeño y se sentía como en casa: íntimo, cómodo, bien mantenido e impresionantemente limpio. El personal a bordo fue educado, atento y genuinamente hospitalario, siempre asegurándose de que nos sintiéramos bienvenidos.
Mención especial a nuestro guía, Victor, quien hizo que la experiencia fuera aún mejor. Su inglés y sus habilidades de comunicación fueron excelentes, fue amable y muy servicial, y siempre fue complaciente con las consultas personales. Creó un ambiente relajado y agradable durante todo el viaje.
Como pequeñas sugerencias, en climas más fríos sería bueno preguntar a los huéspedes por adelantado quién querría nadar y quizás asignar un poco más de tiempo para hacer kayak, ya que fue uno de los aspectos más destacados para todos nosotros. También sería genial que el té, el café y el agua fueran gratuitos con todas las comidas servidas.
En general, una experiencia fantástica que recomendaríamos con mucho gusto.