Los acantilados eran espectaculares. Ese día llovió y hacía mucho viento, pero la emoción de admirar el hermoso paisaje fue inmensa. En el autobús de regreso, un pasajero llegó tarde y, mientras esperábamos, el espejo retrovisor de nuestro autobús fue golpeado por otro vehículo, lo que nos hizo esperar casi una hora más antes de salir hacia Dublín. Sin embargo, afortunadamente regresamos a Dublín sin problemas. Tanto el guía como el conductor fueron excelentes. El guía, como un DJ, puso mucha música durante el trayecto para animar el ambiente. En general, fue una experiencia muy agradable.