A las 9 de la mañana ya había una larga fila en la entrada, pero afortunadamente participamos en un tour sin colas, lo que nos permitió entrar directamente y ahorrar mucho tiempo. Al bajar al Palacio Subterráneo, quedamos asombrados; es increíble que un depósito de agua tan enorme esté enterrado bajo tierra, y que haya sido construido hace 1500 años y aún se mantenga tan bien. Después de la explicación del guía, tuvimos tiempo libre para explorar a nuestro antojo, sin límite de tiempo, lo que nos permitió apreciar cada columna y cada pasillo con detenimiento. Esta experiencia fue fantástica, la recomiendo encarecidamente; todo el que visite Estambul debería venir a verlo.