Todo el personal es amable y la experiencia de ocio es inmejorable. Puede que parezca un poco caro, pero ver la puesta de sol, los fuegos artificiales y las vistas nocturnas desde el mar, el vasto océano y Diamond Head ya es muy satisfactorio. Además, la comida del bufé estaba sorprendentemente deliciosa. Pensé que el barco estaría lleno de japoneses, pero no fue así; había muchos extranjeros, lo que permitió un intercambio multicultural a bordo. Es una actividad muy recomendable para crear recuerdos inolvidables en Hawái.