Como era Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, teníamos grandes expectativas, pero el conductor se quedó dormido y esperamos una hora y media. El día anterior estuvimos contactando con la agencia de viajes y el personal de la agencia nos decía que estuviéramos tranquilos. La forma de hacer las cosas de los indonesios no inspira confianza. Más tarde, llegó el conductor, un joven muy joven, y empezó a conducir a toda velocidad, lo que obligó a reducir el tiempo en muchas atracciones. La primera parada fue en el zoológico, donde paramos una hora. El conductor empezó a no tener clara la situación hasta que se confirmó que el precio incluía la entrada 😓. La segunda parada, el templo acuático de Ulun Danu Beratan, es muy bonito y merece la pena visitarlo. No almorzamos y nos dirigimos a las terrazas de arroz de Jatiluwih, Patrimonio de la Humanidad, que son realmente espectaculares y merecen una visita. La cuarta parada fue en el templo de Tanah Lot. Lo curioso es que los baños de allí también cobraban, ¿no se había pagado ya la entrada? Por último, nos llevaron de vuelta a Seminyak. Las distancias entre las paradas eran muy largas y el conductor conducía con dificultad, así que decidimos perdonarle. También nos rogó que le diéramos cinco estrellas, tal vez por su juventud e inexperiencia. Se le podría dar otra oportunidad, pero la espera de una hora y media por la mañana fue realmente indignante 💢. En resumen, es un viaje que merece la pena, pero hay que confirmar la hora de salida con el conductor una y otra vez.