Visité el Museo del Chocolate Lindt durante mi viaje a Suiza y, sinceramente, tuve una experiencia realmente agradable. El lugar es hermoso, moderno y huele increíble desde el momento en que entras. La fuente gigante de chocolate en la entrada es súper impresionante y perfecta para fotos.
Disfruté aprendiendo sobre la historia del chocolate y cómo se hacen los chocolates Lindt. Las exhibiciones interactivas fueron fáciles de seguir y divertidas, incluso si normalmente no te gustan los museos. La sección de degustación fue definitivamente lo más destacado: probar diferentes chocolates fue un momento muy feliz.
Reservar a través de Klook fue sencillo y conveniente. El proceso de entrada fue fácil y sin complicaciones. Recomendaría llegar un poco antes para explorar con calma y disfrutar también de la cafetería/tienda. Un lugar excelente para amantes del chocolate, familias, parejas o incluso viajeros solitarios.