Visité los Museos Vaticanos, lo que más esperaba de mi viaje a Roma. Como sabía que eran muy grandes y tenían muchas obras, reservé una visita guiada con un experto, y fue una excelente decisión. Si hubiera ido solo, probablemente habría visto solo las pinturas famosas sin entender nada y habría terminado agotado. El recorrido fue bastante exigente, con mucho que caminar, pero el guía nos llevó de manera eficiente y nos contó historias fascinantes detrás de las obras, así que no hubo tiempo para aburrirse. Todavía recuerdo la emoción de ver en persona la obra de Rafael, "La escuela de Atenas", que solo había visto en los libros de texto. El punto culminante fue, sin duda, el techo de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel. La fotografía está prohibida en el interior, así que tuve que absorberlo todo con mis propios ojos, y al recordar el solitario proceso de trabajo de Miguel Ángel que el guía nos había explicado antes de entrar, me sentí completamente abrumado por la obra. ¡Lo recomiendo totalmente!