¡Fue una experiencia increíble! Mientras cruzábamos el lago, un ex olímpico nos llevó en bote por el río y fue muy amable. El guía también fue muy simpático, mantuvo un buen ambiente y nos recomendó cosas geniales, como el helado en la isla con la iglesia. Definitivamente valió la pena: 3 € por una bola. El castillo también era hermoso, y dentro teníamos un guía automático que explicaba la historia del lugar. El único inconveniente fue que el aire acondicionado de nuestro coche no era el mejor, pero por lo demás fue una gran experiencia.