Aunque hacía mucho calor, el servicio del conductor y guía fue excelente y muy atento. De vez en cuando nos ayudaba a tomar fotos, nos preguntaba si necesitábamos ir al baño, nos ofrecía agua fría para beber y también tenía paraguas preparados. Nos enseñó a decir algunas frases sencillas en tailandés. Por la noche, tuvimos la suerte de que no lloviera y pudimos ver luciérnagas, lo cual fue una experiencia realmente maravillosa.