El tour vale cada céntimo. Las escenas son tan hermosas, especialmente la vista nocturna desde el monte Rokko, que es única. Arima Onsen también es una actividad muy divertida y relajante. Nuestro guía turístico, el Sr. Kangfu, es muy profesional, servicial y habla inglés, chino/mandarín y japonés con fluidez. Fue un viaje muy memorable. Sin duda lo haría de nuevo si visito Japón el próximo año.