El servicio es muy bueno, el instructor usa un flotador para llevar a todos a nadar, lo cual es una gran experiencia para aquellos que no son buenos nadadores. Cuentan cuidadosamente el número de personas en todo momento, por lo que el nivel de seguridad es muy alto. Aunque los instructores solo hablan japonés o inglés, usan palabras sencillas que son fáciles de entender. También ofrecen un servicio de fotografía básico. El único inconveniente es que un instructor trata a los japoneses de manera un poco diferente a otras nacionalidades, pero afortunadamente no es algo inaceptable.