¡Los grabados rupestres de Dazu, valieron la pena la visita! Las estatuas de Buda talladas en la piedra, algunas con siglos de antigüedad, son solemnes y de una precisión exquisita. Especialmente la sonrisa del Buda de la luna llena, contemplarla un rato te tranquiliza mucho el alma. Este lugar está escondido en las montañas y tiene una atmósfera muy diferente al arte budista japonés, con una gran carga que te atrapa. Si tuviera más tiempo, me gustaría ver con más calma cada detalle sin perderme nada.