Una experiencia tan asombrosa e inolvidable, y definitivamente se la recomendaría a cualquiera que visite Tokio. Todo el trayecto fue tranquilo y pude admirar muchos coches bonitos. Haruki fue muy amable, informativo e hizo que todo el viaje se sintiera relajado pero emocionante al mismo tiempo. Se nota que le encanta lo que hace y también es un conductor fantástico. Fue la mejor manera de terminar mi viaje a Japón.