Cenar aquí y contemplar las vistas nocturnas del centro de Tokio es una experiencia maravillosa. La variedad de platos es amplia, la comida deliciosa y el personal ofrece un trato excelente, sin mostrar ninguna diferencia por el hecho de que estuviera solo. Además, me asignaron un asiento con una vista espectacular junto a la ventana, lo que me permitió disfrutar de la comida mientras admiraba el paisaje. ¡Sin duda, muy recomendable!