Todo el viaje estuvo bien organizado y puntual. Nuestro guía turístico, Michael, se aseguró de que nos recogieran a tiempo y de que nos moviéramos entre cada lugar sin problemas. Uno de los momentos más destacados para mí fue visitar la cueva de las luciérnagas. ¡Fue como entrar en un sueño! La cueva estaba llena de pequeñas luces centelleantes; era mágico. El atardecer fue otra parte inolvidable del viaje. El paisaje era simplemente impresionante, y el momento fue tan cálido y romántico. Michael, muy amablemente, nos proporcionó mantas y colchonetas para que pudiéramos sentarnos cómodamente y disfrutar de la vista. Pero lo mejor del viaje fue, sin duda, la sesión de observación de estrellas. Michael trajo telescopios profesionales y nos guió por el cielo nocturno como un verdadero experto. Con paciencia, nos mostró cómo localizar planetas, constelaciones y cúmulos estelares con el telescopio, e incluso nos ayudó a ver Marte y la Cruz del Sur a simple vista. Su pasión y profundo conocimiento de la astronomía hicieron que la experiencia fuera realmente especial.