Primero, nos recogió un servicio fantástico y luego fuimos calurosamente recibidos por el personal. Después, nos dieron una breve explicación sobre el santuario y sus elefantes. Esta sesión significó mucho, ya que aprendimos cómo es realmente la vida de los elefantes en Tailandia y cómo se les está salvando del maltrato. Finalmente, comenzó la sesión de alimentación y es interesante que, al igual que los humanos, cada elefante tiene su comida favorita. La experiencia fue totalmente valiosa y espero que se construyan más santuarios éticos como este en el futuro.