Me enamoré del lugar, ya que refleja la cultura y la historia de su arquitectura. También pudimos probar uno de los mejores cochinillos de Segovia, recomendado por nuestro guía turístico: El Bernardino. Es curioso porque lleva mi apellido. Si quieren probar el restaurante, les recomiendo pedir las croquetas de champiñones y el cochinillo; dos platos que se deshacen en la boca y están deliciosos. En fin, felicito a nuestro guía turístico, Mariano. Es muy amable y se aseguró de que la mayoría entendiéramos la historia del lugar y nos ayudó con todas nuestras preguntas. Además, nos esperaba y avisaba al conductor del autobús si faltaba alguien antes de ir a otro sitio. ¡Una experiencia fantástica, la primera vez que visitábamos España!