Kenya, nuestra guía, nos dio una cálida bienvenida. Después de un breve paseo por Shinjuku, hicimos una parada rápida en el primer restaurante acogedor. Kenya nos había preguntado de antemano sobre nuestras preferencias, alergias y cosas que no nos gustaban, y pidió en consecuencia. Los platos estaban deliciosos y explicados con gran detalle. El siguiente paseo por el barrio estuvo lleno de perspectivas interesantes y agradecimos poder hacer todas nuestras preguntas abiertamente. Un punto culminante fue la segunda parada, que Kenya adaptó a nuestra ruta de viaje para que pudiéramos probar especialidades de regiones que no íbamos a visitar. La última parada en un pequeño bar en Golden Gai fue el final perfecto. El tour fue variado, informativo y lleno de sabor, y Kenya demostró ser una guía fantástica y atenta. Muy recomendable: ¡una noche verdaderamente memorable!