Nuestro guía fue increíblemente amable y atento, especialmente considerando los numerosos retrasos y las restricciones alimentarias de nuestro grupo. Nos guió por la caótica calle Takeshita, así que no nos agobió demasiado. Sin embargo, cabe destacar que, al ser un lugar turístico, muchos comerciantes hablan bastante inglés. Si se reserva algo de tiempo antes de la visita, es posible explorar la zona por cuenta propia, incluso si se domina el japonés como el nuestro. Si volvemos, probablemente iremos por nuestra cuenta con una mejor idea de lo que queremos ver y sin restricciones de tiempo.